Actualización del Plan de Manejo del Parque Nacional Llanos de Challe, III Región de Atacama, en sus etapas C y D

Publicado in Gestión Ambiental y Recursos Naturales

El Parque Nacional Llanos de Challe fue establecido en 1994, tras diez años de recolección de antecedentes y trabajos preparatorios en terreno por parte de equipos profesionales de CONAF. Esta tarea fue parte del esfuerzo por completar la cobertura por parte del Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas del Estado, de todos aquellos ecosistemas o ambientes naturales que en esa fecha no contaban con protección oficial.

Un elemento central en la definición de esta unidad del sistema fue su representación del fenómeno del desierto florido, pero su importancia está dada por un conjunto más amplio de factores. El parque se ubica en la Cordillera de la Costa, cuyos ecosistemas por lo general están menos representados en áreas protegidas que aquellos de Los Andes; incluye los cordones oriental y occidental de la Cordillera de la Costa, así como la vertiente costera del cordón occidental incluyendo un tramo de la planicie costera.  Entre ambos cordones se encuentra un conjunto de planicies de relleno sedimentario, conocidas como los llanos de Challe, que dan nombre a la unidad; dichas planicies poseen una escasa vegetación de carácter perenne por la poca capacidad de retener agua de sus suelos, lo que permite que en ocasión de un año lluvioso las plantas anuales puedan desarrollarse y florecer al no tener mayor competencia por este recurso escaso, y además sean altamente visibles a distancia al no existir interferencia en las líneas visuales por parte de especies arbustivas ni menos arbóreas.

Aún sin considerar el fenómeno del desierto florido, este parque nacional es importante por la flora y fauna que alberga. En los cordones de la Cordillera de la Costa están representadas las formaciones vegetales del Desierto Costero del Huasco, con sus especies de flora y fauna características. Las quebradas interiores poseen también elementos distintivos, siendo el más destacado un endemismo florístico de distribución restringida, Leontochir ovallei , garra de león, especie de la cual casi toda la población mundial vive en este parque nacional.  En la vertiente occidental de los cerros vecinos a la costa existe mayor disponibilidad de agua debido a las neblinas costeras; por este motivo este sector posee particularidades ecológicas distintas al resto del parque, con diferente composición y distribución de flora y fauna, incluyendo la particularidad de presentar lo que podría llamarse una forma atenuada del desierto florido, que además se presenta casi todos los años y no unas dos veces por década como el desierto florido propiamente tal.

Como ocurre en casi todos los parques nacionales de Chile y del mundo, existen rasgos culturales tanto arqueológicos como históricos, pero en este caso no poseen una jerarquía o carácter excepcional por lo que no se consideran como una zona de manejo, aunque su protección este considerada dentro de las zonas y programas pertinentes. Entre los rasgos arqueológicos se encuentran algunos conchales en el sector litoral y un pequeño número de antiguos sitios de habitación semejantes a los que pueden encontrarse a todo lo largo de la costa chilena; entre los históricos se encuentra la antigua vía del ferrocarril de Carrizal Bajo a Canto del Agua y Carrizal Alto, uno de los más antiguos ferrocarriles de Chile. El puerto de Carrizal Bajo fue importante en la segunda mitad del siglo XIX, pero declinó en el siglo XX a consecuencia del agotamiento de los minerales que se embarcaban en él, además de otros factores como el tsunami de 1922 que destruyó la población. En la maestranza de este ferrocarril comenzó su carrera John Thomas North, quién más tarde sería conocido como el rey del salitre, de vasto impacto por sus operaciones financieras que le dieron el control de ferrocarriles, salitreras y destiladoras de agua en Tarapacá, influyendo sus intereses tanto en la Guerra del Pacífico como en la Guerra Civil de 1891. La vía quedó inoperativa hacia 1960 y a la fecha de creación del parque ya se habían levantado y retirado durmientes, rieles y eclisas, siendo para entonces visibles solo los cortes y terraplenes. También existe evidencia de actividades mineras, pero ninguna de ellas de especial significación.

Cabe destacar que el fenómeno del desierto florido, propio de las planicies desde un poco al norte de Copiapó hasta algo al sur de Vallenar, no solo es ampliamente conocido en Chile sino también en otros lugares del mundo. Para los habitantes de la Región de Atacama y especialmente para los de la Provincia de Huasco cumple un rol de identidad, que los caracteriza positivamente y los distingue de los demás habitantes del país. No obstante, el desierto florido se encuentra pobremente caracterizado, por tratarse de un pulso de frecuencia incierta, periodicidad multianual y fuertemente asociado a factores visuales. La carencia de antecedentes ha debido ser suplida con la experiencia propia de los autores y búsqueda de antecedentes botánicos de las especies más representativas.

En relación con los temas de manejo vinculados a la gestión, en Llanos de Challe es necesario tener en cuenta los efectos potenciales de la minería, las vías de comunicación que atraviesan el parque nacional, las personas que realizan actividades extractivas de recursos del mar que emplean el territorio del parque como base de operación y las necesidades de vinculación con el medio social con el fin de integrar al parque dentro de los elementos que dan identidad a los habitantes de la Región de Atacama.

Ni el desierto florido, ni los otros valiosos elementos de la diversidad biológica de este parque, ni tampoco la incipiente identificación que los habitantes de la Región de Atacama sienten hacia su patrimonio natural, pueden calificarse de problemas. Sin embargo las proposiciones de acciones de manejo tienen que ser estructuradas en función de la solución de problemas, por lo tanto debemos entender que el manejo se va a orientar, por ejemplo, a evitar la pérdida o destrucción de la naturaleza, a impedir que la comunidad local pierda oportunidades de educación ambiental o deje pasar la posibilidad de generar ingresos por atención de turistas, hechos  que si representan problemas.

El estudio contratado a la Corporación Chile Ambiente por parte de La Corporación Nacional Forestal, es para la elaboración de las Etapas C y D del Plan de manejo del Parque Nacional Llanos de Challe.  Las etapas A y B fueron elaboradas en el año 2014 por otra empresa consultora.